La pandemia remarca la necesidad de garantizar “el ejercicio religioso”, dicen evangélicos andorranos

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Andorra, el principado pirenaico situado en la frontera entre España y Francia, también se ha visto golpeado por el impacto de la Covid-19. Según el gobierno del país, hasta ahora (datos con fecha del 4 de febrero) se han registrado 10.137 positivos, de una población total de 78.015 habitantes, y la cifra de fallecidos se situá en las 103 personas.

Una situación que ha llevado al ejecutivo andorrano a aplicar unas medidas de prevención severas, como la limitación de un máximo de cuatro personas en espacios cerrados, incluso si se trata de una reunión de trabajo. “En general la población está siendo muy responsable y solidaria, cumpliendo las normas y recomendaciones dictadas por las autoridades”, explica a Protestante Digital Benjamín Penalva, uno de los responsables de la iglesia evangélica Centre Bíblic Andorra.

A las restricciones dictadas por el gobierno nacional, Andorra tiene que sumar las que también han aplicado España y Francia en cuanto a la movilidad entre fronteras. Cataluña se encuentra con un confinamiento comarcal todos los días de la semana que impide los desplazamientos injustificados entre territorios delimitados, como es el caso con Andorra. Por otro lado, el ejecutivo francés obliga a quienes quieren entrar en su frontera por vía terrestre a presentar una prueba PCR negativa. Una medida que también se aplica a la población andorrana. “Las restricciones a las fronteras, que impiden la entrada y salida del país tanto de los turistas como de los mismos residentes, genera desánimo entre la población, ya que el país ve que no depende solo de las propias decisiones que puede tomar el gobierno de Andorra, sino también de todas aquellas limitaciones o restricciones que toman Francia y España y que repercuten de forma directa al país, incluso en un aspecto tan importante como tener acceso a la vacuna”, señala Penalva.

Graves afectaciones en la economía

Con una economía dependiente principalmente del turismo de nieve y montaña, las afectaciones por la pandemia del coronavirus han provocado estragos en las estadísticas de Andorra, que cerró el año 2020 con una caída del PIB de más del 12%. “Sin turismo, tanto la economía como la vida social se ve muy resentida”, asegura Penalva. “El impacto económico es muy importante. El país está prácticamente sin actividad comercial ni turística por las restricciones de España y de Francia, y ya se da por perdida la temporada de invierno, que es la que más turistas atrae durante el año. En el mes de diciembre de 2020 se constató una variación negativa del -73,3 % del número de visitantes respecto al mismo mes del año anterior, según los datos publicados por el departamento de Estadística del gobierno de Andorra”, añade.

#A1c#[photo_footer]Donación de alimentos por parte de la iglesia evangélica Centre Bíblic Andorra a la Cruz Roja durante esta pandemia. / Facebook Centre Bíblic Andorra[/photo_footer]

Otro de los datos que publicó el ejecutivo andorrano el pasado mes de diciembre era el de la cifra del riesgo de pobreza en el país, que se sitúa en el 13%. Iglesias evangélica, como la del Centre Bíblic Andorra, se han movilizado también para colaborar con las entidades que se encargan de la atención social en el país. “Las entidades sociales del Principat, como Cruz Roja o Cáritas, tratan de cubrir la ayuda social necesaria a las personas que están padeciendo en primera persona los efectos de esta crisis para paliar los efectos de esta pandemia. Como iglesia hemos colaborado con ayuda de alimentos, productos de higiene y sanitarios, y también realizando una donación económica directamente al fondo solidario creado por el Gobierno. También hemos colaborado con la ONG ‘Milsomriures’ en la elaboración de mascarillas solidarias para cederlas de forma gratuita a las personas más necesitadas”, señala Penalva.

“La interacción del gobierno con las iglesias es mínima”

Andorra comenzó a vacunar en la segunda quincena del mes de enero y hasta ahora ya ha inoculado a cerca del 1,5% de la población, según ‘Our World in Data’. De hecho, el exministro de Sanidad español, Salvador Illa, hacía pública, el pasado 19 de enero, la reventa de 30.000 dosis de Pfizer al principado. A medida que aumente la vacunación, se espera que el gobierno vaya levantando de forma progresiva las restricciones, que ahora mismo impiden los cultos presenciales en todo el país.

“Las medidas de seguridad aplicada específicamente a las comunidades evangélicas no existen en Andorra y estamos sujetos a las restricciones establecidas de forma general para la organización de actividades culturales. Actualmente las restricciones son muy limitadas, con reuniones de un máximo de 4 personas. Lo que nos impide tener encuentros en el local de la iglesia”, explica Penalva, que también apunta que como comunidad han adaptado sus cultos a medios telemáticos.

“La interacción del gobierno y las autoridades con las iglesias es mínima dado que Andorra, si bien reconoce en su Constitución la libertad religiosa y de culto, no tiene desarrollada una ley específica”, lamenta Penalva. “Sí existe permisividad en el desarrollo de actividades religiosas en locales que se utilizan como iglesias, pero no existe una ley de protección que garantice el ejercicio religioso, los derechos y las obligaciones, por lo que estamos sometidos al derecho general que regula cualquier asociación cultural”, añade.


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