“Si crees…”

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“Si crees…”

Nick Cave compuso “Into my arms” para su grupo en el año 1997. Aunque no se declaró cristiano, si dijo que quería “hacer de Dios una realidad por medio de una canción de amor, ese constituye mi principal motivación como artista”.

Más tarde mencionó que el mensaje del perdón que aparece en el Nuevo Testamento le atraía muchísimo. No es un caso único, muchas personas dicen que no pueden creer porque les falta fe para hacerlo, pero reconocen que necesitan la protección de Dios.

El capítulo once del evangelio de Juan nos narra la historia de una mujer, Marta, que era perfeccionista por naturaleza; quería tenerlo todo controlado siempre ¡incluso en su vida espiritual! Era una persona leal y trabajadora pero con un pequeño problema: no sabía disfrutar, se estresaba demasiado.

Vivía en un permanente señalar a los demás porque no cumplían con su trabajo, ¡Esa era la manera de afirmarse ella misma! A veces nos encanta hablar de los defectos que otros tienen, porque así todos ven que nosotros sí cumplimos con nuestras obligaciones y ellos no.

El problema es que cualquier trabajo que hacemos, por muy bueno que sea, termina convirtiéndose en una obligación casi odiosa. Por eso Marta no era capaz de disfrutar de la presencia del Señor. Cuando vivimos estresados no nos damos cuenta de que Jesús está a nuestro lado y lo más importante para Él no es lo que hacemos ¡Nos quiere a nosotros!

Cuando vivimos así puede que sepamos muchas cosas, pero realmente, no las creemos ni las vivimos. Nos desesperamos e incluso nos enfadamos porque otros sí parecen confiar en Dios y nosotros no.

Cuando su hermano Lázaro murió, Marta entró en estado de “shock” como nos hubiera pasado a todos. No comprendía nada: Si Jesús era Dios, ¿Por qué no vino cuando le llamamos? ¿Por qué no sanó a mi hermano? ¿Por qué no hace nada?

Demasiados “porqués” como para callarse, así que, cuando ve que el Señor viene, sale corriendo hacia él, casi reprochándole “¡Si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto!” (11:21)

Más tarde, delante de la tumba, cuando el Señor va a resucitar a Lázaro, Marta, al igual que muchos de nosotros, demuestra su poca confianza en el Señor cuando éste dice que quiten la piedra: “¡Ya han pasado cuatro días, huele mal!”.

Los que quieren tener siempre todo controlado se preocupan más del olor y de las apariencias, que de lo que Dios dice.

Este es el momento perfecto para recordar que la Biblia dice que Jesús amaba a Marta. (11:5) Dios nos ama a cada uno de nosotros.

Así que cuando Marta se queja del olor de su hermano muerto, el Señor Jesús le recuerda algo que le dijo un día a solas y quizás ella había olvidado.

Una frase en la que cabe la esencia misma de la relación con el Creador, la frase que transforma la vida y que es capaz de vencer a la propia muerte. La frase que jamás debemos olvidar. La verdad, mucho más que una frase.

“¿No te dije que si crees verás la gloria de Dios?” (11:40).


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