Soul: La película anti-Disney de Disney

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Los cristianos no estarán de acuerdo con mucho de lo que Soul (que en español es alma) describe sobre las almas, la vida después de la muerte, o la espiritualidad en general. Hay mucha mala teología y una espiritualidad “pop” problemática en la película. Sin embargo, aunque la película se equivoca mucho, también acierta sobre algunos puntos importantes. Soul afirma la vida y la existencia de propósito y significado. También critica mucho del naturalismo, el materialismo, y el individualismo expresivo prevalentes en la actualidad y, de manera sorprendente, desafía el dogma de las películas de Disney que a menudo es promovido por sus predecesores.

Dirigida por Pete Doctor y Kemp Powers, Soul cuenta la historia de Joe Gardner (Jamie Foxx), un profesor de música afroamericano de secundaria que sueña con triunfar como pianista de jazz. Después de que un accidente lo pone en un coma cercano a la muerte, somos llevados a un viaje con su alma mientras explora la vida y la muerte, el lugar donde van las almas (El gran más allá), y el lugar de dónde vienen las almas (El gran antes). Un alma aún no nacida llamada 22 (Tina Fey), que está evitando una vida en la Tierra, se une a Joe en esta historia. Aunque cada uno de ellos comienza desde diferentes puntos de partida, Joe que no quiere morir y 22 que no quiere vivir, ambos descubren que “vale la pena morir por poder vivir”.

La muerte es inevitable. La vida es preciosa

Si bien la muerte reside en el trasfondo de muchas películas de Disney, generalmente la pérdida de uno de los padres, recientemente se ha vuelto más importante (ejemplo: Coco) y ocupa un lugar central en Soul. La muerte puede golpear en cualquier lugar, en cualquier momento, a cualquier persona. Justo cuando finalmente tiene su gran oportunidad, la de tocar con la leyenda del jazz Dorothea Williams (Angela Bassett), Joe cae por una alcantarilla.

En este mundo caído, la omnipresencia de la muerte acecha la vida. Se avecina en las sombras de toda nuestra existencia, siempre pisándonos los talones. Pero, como aprendemos en la Biblia, vivir con conciencia de la fragilidad de la vida (Stg 4:13-17Pr 27:1Sal 39:4), y vivir con el fin en mente, nos ayuda a vivir fielmente en el presente (Ec 7:8-9Ef 5:15-17). La amargura de la muerte nos ayuda a saborear la dulzura de la vida.

La vida es una neblina, como el 2020 nos hizo a todos dolorosamente conscientes. Aún si no estamos de acuerdo con todo en Soul, podemos afirmar su mensaje principal: la vida es preciosa, valiosa y tiene un propósito.

Aún si no estamos de acuerdo con todo en Soul, podemos afirmar su mensaje principal: la vida es preciosa, valiosa, y tiene un propósito

La vida de Joe no es un cuento de hadas; es real, uno se puede identificar con ella y es maravillosamente común y corriente. Su vida no es la que había soñado, pero sigue siendo buena e inherentemente preciosa. A lo largo de la película, Joe lucha por aferrarse a su vida, y su voluntad de vivir despierta la curiosidad de 22. “Tu vida es tan triste y patética, y estás esforzándote tanto para volver a ella”, le dice a Joe, reflejando el cinismo moderno sobre la vida. Pero a través de sus experiencias con Joe, descubre que vale la pena vivir la vida. La pregunta existencial que plantea en la barbería, “¿Vale la pena morir por vivir?”, se responde con un rotundo “¡Sí!” cuando finalmente ve la alegría, la belleza, y la maravilla de la vida.

En un mundo donde la vida es vista cada vez más como algo sin sentido y desechable, Soul nos asegura de forma convincente: la vida es un regalo precioso. 

La película de Disney anti-Disney

De varias maneras, Soul es la película de Disney anti-Disney. Mientras que las películas más recientes de Disney me dicen que encuentre mi propósito mirando hacia adentro (autodescubrimiento) y persiguiendo mi sueño a toda costa (autorrealización), Soul adopta un enfoque diferente.

Uno de los aprendizajes clave de Joe es que “una pasión no es un propósito”. Nuestros sueños y chispas de inspiración son importantes, pero no son la razón por la que existimos. Parte de la confusión y búsqueda equivocada de Joe es su suposición de que su pasión (el jazz) es su razón de vivir. Le explica a su madre que para eso nació; es su razón de vivir.

Uno de los personajes, el dueño de una barbería llamado Dez, ayuda a Joe y a 22 a comprender la distinción entre pasión y propósito. Dez soñaba con ser veterinario, no barbero. Pero a Dez le gusta ser barbero, incluyendo los pequeños actos de ayudar a la gente, conocer personajes interesantes, y prestar un oído atento a cualquiera que se siente en su silla. No tiene que ser tu mejor vida ahora para que sea una vida hermosa que valga la pena vivir. 

No tiene que ser tu mejor vida ahora para que sea una vida hermosa que valga la pena vivir

Joe y 22 llegan a ver que algunas de las mayores alegrías de la vida no son las grandes cosas con las que soñamos, sino las pequeñas bendiciones, incluyendo las luchas y los desafíos, que encontramos en la vida diaria. Hay alegría en lo común y hay significado en el aquí y ahora, no solo en nuestros cuentos de hadas y sus “felices para siempre” sobre el futuro. Esta aparente desviación del canon de Disney es una parte esencial de la historia. Para ser felices, no tenemos que dejarlo todo y seguir nuestro corazón hacia lo único que creemos que nos hará felices. Dondequiera que Dios nos tenga, podemos encontrar un propósito, y este propósito no depende de nuestras pasiones.

Un segundo ejemplo de cómo la película entiende el propósito es que este existe fuera de nosotros y no dentro de nosotros. Joe no crea su propio propósito; entra en un mundo donde el significado existe independientemente de él. La cosmovisión de la película puede no ser cristiana, pero (intencionalmente o no) afirma realidades trascendentes sobre un mundo que no está desprovisto de propósito ni reducido a construcciones subjetivas de significado.

Para muchos niños de hoy que han crecido en la era de “sigue tu corazón” (a menudo perpetuada por las películas de Disney), donde el peso del propósito y la autoestima depende de cuánto puedan expresarse de manera única (y ser afirmados por otros), el mensaje de Soul llega como un soplo de aire fresco liberador.

Cuando la pasión se convierte en obsesión

Otra lección valiosa en Soul es que nuestras pasiones (cosas que “encienden la alegría”) pueden convertirse en ídolos cuando se convierten en fuentes de máxima satisfacción, seguridad, o significado. Si bien las pasiones pueden ser buenos regalos, son malos dioses.

En uno de los reinos del “más allá” que Joe explora, hay un lugar donde vagan las “almas perdidas”, algunas que han convertido su pasión (lo que nos pone en “la zona”) en ídolos. El guía en este reino (Moonwind) explica: “La zona es agradable, pero cuando esa alegría se convierte en una obsesión, uno se desconecta de la vida”. Vemos un alma errante buscando su pasión como un hombre con un detector de metales desesperado por encontrar un tesoro. Cuando definimos nuestro propósito por una sola pasión, perdemos ambas. 

Dondequiera que Dios nos tenga, podemos encontrar un propósito, y este propósito no depende de nuestras pasiones 

Joe aprende esto de primera mano cuando reduce el significado de su vida a su pasión por ser un músico de jazz exitoso. Es aplastado bajo el peso de su pasión, y finalmente lo deja decepcionado. Él dice, “He estado esperando este día toda mi vida” cuando llega a tocar en la banda de Dorothea. “Pensé que me sentiría diferente”. Las pasiones son amargas cuando por equivocación creemos que pueden satisfacer nuestro hambre. Pero una vez que Joe regresa a casa, sintiéndose decepcionado y vacío, toca el piano simplemente por el placer de hacerlo, disfrutando del jazz por sí mismo. Cuando el regalo permanece como un regalo, en lugar del portador de todas sus esperanzas y sueños, Joe vuelve a encontrar alegría en eso una vez más.

Esta lección corrige un poco los valores de Disney. La magia y el significado de la vida no se encuentran principalmente buscando en el interior por una chispa, talento, o pasión que necesite ser expresado. En cambio, tal vez se encuentre mirando a nuestro alrededor a la belleza del mundo que se nos ha dado y luego mirando hacia arriba, con asombro y gratitud, al Dador.


Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por Equipo Coalición.

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