“Transición entre la formación y el trabajo”, editado por Tim Vickers

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Un fragmento de “Transición entre la formación y el trabajo”, editado por Tim Vickers (Andamio editorial, 2020). 

La gran oportunidad

En un mundo como el nuestro, uno de los mejores lugares donde entablar amistades con no cristianos es nuestro lugar de trabajo. A la gran mayoría, el trabajo nos brinda las mejores oportunidades para el testimonio cristiano. ¿Cómo podemos empezar a desarrollar un testimonio cristiano sólido para que los que nos rodean puedan llegar a Cristo?

Tiene sentido. La base de la evangelización son las relaciones, y muchas veces el entorno en el que más relaciones se establecen es el lugar de trabajo. No es necesario llamar a la puerta de nadie, ni organizar actividades especiales, ni invitar a la gente a una campaña evangelística. En tu trabajo no tienes que desviarte de lo que estás haciendo para construir puentes que te permitan llegar a los no cristianos. Los puentes se van construyendo en la relación que tienes con ellos día a día. De hecho, probablemente conozcas a más no cristianos en tu lugar de trabajo que en tu vecindario, y además pasas muchas más horas con ellos.

Todo ello te ofrece oportunidades de ministerio y testimonio. A través de nuestra forma de hablar, nuestras actitudes y acciones, comunicamos que el cristianismo es creíble y relevante para todas las áreas de la vida.

Cuando hablamos de “ministerio”, nos referimos al amor puesto en práctica, a servir a los demás. En el trabajo, surgen un sinfín de oportunidades: buscar los intereses de nuestro jefe, llevarle el almuerzo a alguien que no tiene tiempo para un descanso, escribir una nota a algún compañero que está pasando por un momento difícil, etc. Hay muchas maneras de preocuparnos por la gente con la que trabajamos.

Normalmente, llegar a conocer a Cristo es un proceso y no un acontecimiento repentino. Para la mayoría, ocurre principalmente a través de la relación con personas que ya conocen a Cristo. Suelen intervenir factores como unas palabras de ánimo, nuestra actitud ante los incidentes, etc., y muchos otros factores que se pueden dar en el lugar de trabajo.

  1. Testificamos a través de la presencia de Cristo en nosotros.

Él está con nosotros y no le podemos sacar. Y Cristo brilla a través de nosotros de muchas maneras de las que ni siquiera somos conscientes.

  1. Testificamos a través del trabajo que hacemos.

Y así, la gente no solo ve la calidad de nuestro trabajo, sino el espíritu con el que lo hacemos: no por destacar, ni por ambición, sino con humildad, generosidad y para el bien del equipo. Con las fuerzas de Dios y para su gloria.

  1. Testificamos cuando consideramos las cuestiones personales desde una perspectiva bíblica.

Si estás buscando alguien por quien orar, no tienes que ir muy lejos. A tu alrededor hay gente a la que beneficiar con la perspectiva bíblica sobre esas cuestiones, e incluso si no tienes respuesta para alguno de esos temas, puedes buscar un libro o grabación que sirva de ayuda.

Cuando damos consejos sabios a los que nos rodean sobre un asunto concreto, no solo les ayudamos, sino que también les estamos demostrando que la Biblia es relevante para sus vidas. Quizá así se interesen más por lo que la Biblia dice sobre otras áreas de la vida y, a su tiempo, por el evangelio.

  1. Testificamos cuando vemos los temas de interés público desde una perspectiva bíblica.

Esos temas de los que se habla en la cola del supermercado, en la barra del bar, en la peluquería, en el trabajo cuando se hace el descanso: desde el último escándalo o el juicio del año hasta las consecuencias de un gran desastre natural.

Esta clase de situaciones hace que las personas se hagan preguntas: ¿Por qué Dios permite que a la gente buena le ocurra algo malo? Algunas veces, estas conversaciones nos dan buenas oportunidades. Tenemos que estar preparados para responder, como Pedro nos indica: “Estad siempre preparados para responder a todo el que os pida razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 Pedro 3:15).

  1. Testificamos cuando vemos el mundo empresarial o laboral desde una perspectiva bíblica.

Uno de los papeles del cristiano en nuestra sociedad es mejorar la manera de hacer las cosas. Y para ello nos hace falta sabiduría y valentía, porque, cuando hagamos críticas o sugerencias constructivas, muchas veces veremos cómo nos ignoran, nos desprecian o nos marginan. No obstante, si no actuamos, estaremos dejando que el mal avance.

  1. Testificamos cuando tomamos la iniciativa de compartir el evangelio confiando en el poder del Espíritu Santo y dejar los resultados a Dios.

Si la clave para la evangelización son las relaciones, y si muchas de ellas las tenemos en el trabajo, lógicamente muchas de las oportunidades de compartir el evangelio surgirán en nuestro lugar de trabajo.

Cuando oramos y estamos preparados para compartir el evangelio, Dios da la oportunidad. Otra forma de decirlo es que Dios nos abre los ojos para ver las oportunidades que no advertimos cuando no oramos ni nos preocupamos por estar preparados.

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