Una pregunta reto: ¿qué es el hombre?

0
69

¿Qué es el hombre? La respuesta a esta pregunta puede mostrar tus ideologías, tu concepto de la vida. ¿En qué sentido va tu respuesta? Es una pregunta bíblica que nos deja uno de los salmos más conocidos, el Salmo 8. Pareciera que el salmista no da una respuesta clara, no aparece una definición al uso, pero si vemos la pregunta completa, en el propio cuestionamiento está la respuesta. La pregunta completa es: “¿Qué es el hombre para que tengas de él memoria y el hijo del hombre para que lo visites?”. Así, en la propia pregunta se nos da este contenido: Dios tiene memoria del hombre y, además, Dios está dispuesto a visitar al hombre.

Esta definición en el propio interrogante, supera todos los conceptos biológicos, científicos, mecanicistas o humanistas, sean ateos o no, de lo que el hombre es para Dios. ¿Te gusta esa definición? ¿La puedes hacer tuya? Según la definición que aceptemos, nuestro concepto del hombre cambiará y, a su vez, como consecuencia lógica, podría cambiar nuestro concepto de la ética, del servicio, de la misericordia, de la antropología y, por ende, de la economía, de la sociología, de la propia política y de la propia vida.

Pensad en cómo nos podríamos definir. Luego la pregunta: ¿Supera nuestra definición a la propia biología, al materialismo, al mecanicismo u otros conceptos humanistas ateos o, como cristianos, nuestra definición puede emparentar al hombre con lo espiritual, con los valores del Reino, con una ética cristiana basada en estos valores, considerando al hombre, así, como hecho a imagen de Dios y, como también dice el mencionado salmo, lo vemos como un ser coronado de gloria y de honra del que Dios no puede olvidarse?

De la definición que hagamos del hombre va a depender el mundo de los valores que tengamos en relación con el hombre, con las normas morales, con la propia distinción entre el bien y el mal, lo bueno y lo malo, así como la dignidad del ser humano en general. El salmo 8 muestra una línea en su pregunta/respuesta, que marca la consideración que se puede tener del hombre en todos los aspectos humanos que le pueden afectar: raza, sexo, situación económica, social, cultural, de capacitación, lugar de procedencia y otros.

Llegar a una buena definición del hombre puede condicionar todos estos aspectos. Si lo consideramos como un ser del que Dios tiene memoria y desea visitarlo y que, además, lo ha coronado de gloria y de lustre, sería el triunfo de la ética cristiana y de los valores bíblicos ante los valores en contracultura bíblica y ante éticas humanistas que no pueden llegar a la altura de la pregunta/respuesta bíblica. La ética cristiana basada en la consideración que del hombre se tiene en la Biblia, siempre será una ética de máximos. La razón va a ser siempre esta: se considera que el hombre es imagen y semejanza del mismo Dios.

Esto nos eleva a una consideración de altura infinita, sin dejar de ser hombres, humanos que debemos tener una espiritualidad cristiana arraigada en medio de la historia humana que nos ha tocado vivir en nuestro aquí y nuestro ahora. Otras concepciones del hombre desde la antropología, la biología, el materialismo o el mecanicismo, pueden dar al traste con la altura a la que nos eleva la consideración y pregunta/respuesta bíblica.

La verdad es que, aunque analicemos el pluralismo de nuestras sociedades y, aún también lo respetemos, el cristiano se puede ver obligado en su conciencia y en su vivencia de la espiritualidad cristiana, a evangelizar las culturas seculares. ¿Por qué no? ¿No podríamos, con todo el respeto del mundo, introducir los valores bíblicos que se dan en la definición del hombre en los mismos conceptos antropológicos que el hombre, quizás no creyente, usa para situarse ante toda la humanidad? ¿Puede considerarse la pregunta/definición bíblica como algo importante, objetivo y digno de plantearse para, si es necesario evangelizar la cultura antropológica?

Igualmente, cuando el materialismo da definiciones como: “El hombre es lo que come” o similares, reduciendo al hombre a un simple biologismo, el cristianismo también podría estar presente con su definición para que, con su ejemplo, palabra, acción, consideración del hombre y, además, con el uso de conceptos relacionados con lo espiritual, pueda también dar retazos de evangelización en estas culturas. Lo mismo podríamos hacer también con la concepción del hombre desde puntos de vista hedonistas, económicos, con las sociedades de consumo insolidarias con el hombre que sufre, desde los que se enriquecen injustamente añadiendo pobreza y muerte a tantos y tantos seres humanos que no pueden participar de los bienes del planeta tierra. Nuestra definición del hombre sería capaz de dar al traste con las definiciones y consideraciones del hombre que están en contracultura con la definición bíblica.

Puede ser cierto que esta empresa de intentos evangelizadores de estas culturas por parte de los creyentes, sea una empresa realmente magna y complicada, no entendida, burlada por la sonrisa incompetente de muchos, pero no por eso debemos renunciar a estas metas a las que los cristianos son llamados: sentirse, realmente, como hombres y mujeres de los que Dios tiene memoria, que desea visitarlos y que los ha coronado de gloria y de lustre. Señor, danos sabiduría y fuerzas para dar una imagen y definición del hombre que esté en la línea de tu amor y cuidado para con los humanos.


Recibe cada día nuestras últimas noticias en tu Email…


DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí