40 versículos bíblicos sobre el evangelio

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Sobre el evangelio, una parte de nuestros Documentos Fundacionales afirma:

“Creemos que el evangelio son las buenas noticias de Jesucristo —la sabiduría misma de Dios. Completa locura para el mundo, aun cuando es el poder de Dios para los que son salvados. Estas buenas noticias son cristológicas, centradas en la cruz y la resurrección: el evangelio no se proclama si no se proclama a Cristo, y el Cristo auténtico no se ha proclamado si su muerte y resurrección no son centrales (el mensaje es ‘Cristo murió por nuestros pecados. . . [y] fue levantado’)”.

Pensando en eso, te invitamos a reflexionar en estos 40 versículos bíblicos sobre la evangelización:


“Y Jesús iba por toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo” (Mateo 4:23)

“Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, proclamando el evangelio del reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia” (Mateo 9:35)

Los ciegos reciben la vista y los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los pobres se les anuncia el evangelio” (Mateo 11:5)

“Y este evangelio del reino se predicará en todo el mundo[g] como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14)

“Después que Juan había sido encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio de Dios” (Marcos 1:14)

“‘El tiempo se ha cumplido’, decía, ‘y el reino de Dios se ha acercado; arrepiéntanse y crean en el evangelio’” (Marcos 1:15)

“Pero primero el evangelio debe ser predicado a todas las naciones” (Marcos 13:10)

“Y les dijo: ‘Vayan por todo el mundo y prediquen el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15)

“Pero Él les dijo: ‘También a las otras ciudades debo anunciar las buenas nuevas del reino de Dios, porque para esto Yo he sido enviado’” (Lucas 4:43)

“Entonces Él les respondió: ‘Vayan y cuenten a Juan lo que han visto y oído: los ciegos reciben la vista, los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los pobres se les anuncia el evangelio’” (Lucas 7:22)

“Poco después, Jesús comenzó a recorrer las ciudades y aldeas, proclamando y anunciando las buenas nuevas del reino de Dios. Con Él iban los doce discípulos” (Lucas 8:1)

“Entonces salieron, e iban por las aldeas anunciando el evangelio y sanando por todas partes” (Lucas 9:6)

“Así que los que habían sido esparcidos iban predicando la palabra” (Hechos 8:4)

“Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba las buenas nuevas del reino de Dios y el nombre de Cristo Jesús, se bautizaban, tanto hombres como mujeres” (Hechos 8:12)

“Entonces Felipe, comenzando con este pasaje de la Escritura, le anunció el evangelio de Jesús” (Hechos 8:35)

“El mensaje que Él envió al pueblo de Israel, predicando de paz por medio de Jesucristo, que Él es Señor de todos” (Hechos 10:36)

“Nosotros les anunciamos las buenas nuevas de que la promesa hecha a los padres” (Hechos 13:32)

También Pablo y Bernabé se quedaron en Antioquía, enseñando y proclamando con muchos otros, las buenas nuevas de la palabra del Señor” (Hechos 15:35)

“También discutían con él algunos de los filósofos epicúreos y estoicos. Y algunos decían: ‘¿Qué quiere decir este palabrero?’. ‘Parece ser un predicador de divinidades extrañas’, decían otros; porque les predicaba a Jesús y la resurrección” (Hechos 17:18)

“Pero en ninguna manera estimo mi vida como valiosa para mí mismo, a fin de poder terminar mi carrera y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio solemnemente del evangelio de la gracia de Dios” (Hechos 20:24)

“Porque no me avergüenzo del evangelio, pues es el poder de Dios para la salvación de todo el que cree, del judío primeramente y también del griego” (Romanos 1:16)

“De esta manera me esforcé en anunciar el evangelio, no donde Cristo ya era conocido, para no edificar sobre el fundamento de otro; sino como está escrito: ‘Aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca de Él, verán, y los que no han oído, entenderán’” (Romanos 15:21-21)

“Así también ordenó el Señor que los que proclaman el evangelio, vivan del evangelio” (1 Corintios 9:14)

“Porque si predico el evangelio, no tengo nada de qué gloriarme, pues estoy bajo el deber de hacerlo. Pues ¡ay de mí si no predico el evangelio!” (1 Corintios 9:16)

“¿Cuál es, entonces, mi recompensa? Que al predicar el evangelio, pueda ofrecerlo gratuitamente sin hacer pleno uso de mi derecho como predicador del evangelio” (1 Corintios 9:18)

“Pero si aun nosotros, o un ángel del cielo, les anunciara otro evangelio contrario al que les hemos anunciado, sea anatema” (Gálatas 1:8)

“Como hemos dicho antes, también repito ahora: Si alguien les anuncia un evangelio contrario al que recibieron, sea anatema” (Gálatas 1:9)

“Pues quiero que sepan, hermanos, que el evangelio que fue anunciado por mí no es según el hombre” (Gálatas 1:11)

“Pero saben que fue por causa de una enfermedad física que les prediqué el evangelio la primera vez” (Gálatas 4:13)

“En Él también ustedes, después de escuchar el mensaje de la verdad, el evangelio de su salvación, y habiendo creído, fueron sellados en Él con el Espíritu Santo de la promesa” (Efesios 1:13)

“En vista de lo cual, leyendo, podrán entender mi comprensión del misterio de Cristo, que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora ha sido revelado a Sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu; a saber, que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, participando igualmente de la promesa en Cristo Jesús mediante el evangelio” (Efesios 3:4-6)

“Oren también por mí, para que me sea dada palabra al abrir mi boca, a fin de dar a conocer sin temor el misterio del evangelio” (Efesios 6:19)

“Quiero que sepan, hermanos, que las circunstancias en que me he visto, han redundado en un mayor progreso del evangelio” (Filipenses 1:12)

“Ustedes mismos también saben, filipenses, que al comienzo de la predicación del evangelio, después que partí de Macedonia, ninguna iglesia compartió conmigo en cuestión de dar y recibir, sino solamente ustedes” (Filipenses 4:15)

“Porque ustedes mismos saben, hermanos, que nuestra visita a ustedes no fue en vano, sino que después de haber sufrido y sido maltratados en Filipos, como saben, tuvimos el valor, confiados en nuestro Dios, de hablarles el evangelio de Dios en medio de mucha oposición” (1 Tesalonicenses 2:1-2)

“Pues nuestra exhortación no procede de error ni de impureza ni es con engaño, sino que así como hemos sido aprobados por Dios para que se nos confiara el evangelio, así hablamos, no como agradando a los hombres, sino a Dios que examina nuestros corazones” (1 Tesalonicenses 2:3-4)

“Teniendo así un gran afecto por ustedes, nos hemos complacido en impartirles no solo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas, pues llegaron a ser muy amados para nosotros” (1 Tesalonicenses 2:8)

“Porque: ‘Toda carne es como la hierba, y toda su gloria como la flor de la hierba. Sécase la hierba, cáese la flor, pero la palabra del Señor permanece para siempre.’ Esa es la palabra que a ustedes les fue predicada” (1 Pedro 1:24-25)

“Porque con este fin fue predicado el evangelio aun a los muertos, para que aunque sean juzgados en la carne como hombres, vivan en el espíritu conforme a la voluntad de Dios” (1 Pedro 4:6)

“Después vi volar en medio del cielo a otro ángel que tenía un evangelio eterno para anunciarlo a los que moran en la tierra, y a toda nación, tribu, lengua, y pueblo” (Apocalipsis 14:6)


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