La mayoría de violaciones de libertad religiosa en Corea del Norte son contra cristianos

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La organización benéfica y sin ánimo de lucro Korea Future Initiative (KFI) ha publicado recientemente la primera parte del informe Persiguiendo la fe: documentando la violaciones de la libertad religiosa en Corea del Norte, que analiza “el estado de la religión y las creencias en el país, incluyendo su expresión en formas teístas, no teístas y ateas”.

Su objetivo es “proporcionar una explicación precisa de los patrones de violaciones documentadas de los derechos humanos asociados con la religión y las creencias, que podría respaldar la disuasión y la rendición de cuentas, para informar a la hora de la toma de decisiones en la comunidad internacional”.

Para elaborar el documento, los investigadores realizaron 117 entrevistas con supervivientes, testigos y perpetradores de los delitos contra la libertad religiosa. “En total, se documentaron 273 víctimas de violaciones contra la libertad religiosa. 215 de ellas identificaron como cristianos”, puede leerse en el informe. “Sus edades oscilan entre los 3 y los 80 años. Las mujeres y las niñas representan casi el 60% de las víctimas documentadas. También identificamos a 54 perpetradores individuales de estas violaciones de la libertad religiosa”, subraya KFI en su publicación.

“Violaciones que inhabilitan nuestra humanidad”

Un testigo citado en el informe dice: “Vivir en Corea del Norte ha significado que nunca podría experimentar la libertad religiosa. Nosotros, en cambio, experimentamos dos sistemas de violaciones que inhabilitan nuestra humanidad. Primero, violaciones físicas de los derechos humanos que nos despojan del control sobre nuestros propios cuerpos. Segundo, violaciones de derechos humanos mentales”, afirma la persona.

“La libertad religiosa es un punto de referencia para todas las demás libertades en Corea del Norte. Sin libertad religiosa, no puede haber otros derechos que nos permitan a nosotros, el pueblo de Corea del Norte, reclamar nuestra humanidad”, se lee en el informe.

“La identidad religiosa de las víctimas es fundamental para cargar contra ellas”

Los cargos penales documentados con que se persiguió a las víctimas incluyen “la práctica religiosa (149), actividades religiosas en China (110); posesión de artículos religiosos (78); contacto con personas religiosas (77); asistencia a lugares de culto (72); y compartir creencias religiosas (22)”.

Las principales violaciones de los derechos humanos reportadas en el informe son “vigilancia, arresto, detención, encarcelamiento o interrogatorios arbitrarios; repatriación; castigo de miembros de la familia; tortura o agresión física; violencia sexual y abortos forzados; ejecución; juicios públicos o reuniones de exposición; abuso verbal; y trabajo forzado”.

“Los cargos de las víctimas por cuestiones religiosas a menudo se cruzan con otros cargos penales, como el cruce ilegal de fronteras. Además, en muchos casos, una sola víctima sufrió múltiples violaciones de sus derechos”, explica el informe. Según KFI, “en cada caso documentado, la identidad religiosa de la víctima fue fundamental”. “Un número significativo de víctimas experimentó formas similares de violencia extrema”, añaden.

Denunciados por familiares y amigos

“Varios entrevistados experimentaron o presenciaron arrestos de personas que fueron denunciadas a las autoridades norcoreanas por participar de prácticas religiosas por parte de sus amigos, familiares, compañeros o vecinos”, señala el informe.

La mayoría de las detenciones “se llevaron a cabo en una serie de entornos, como los hogares de las víctimas, y se caracterizaron por una actitud secreta y por la ausencia de una explicación sobre los motivos de las detenciones”. Además, “los entrevistado hablan de que se les advertía repetidamente en conferencias y reuniones de grupos de personas que no leyeran biblias y que informaran de cualquiera que tuviera una”.

Testimonios de violencia y abusos

El informe presenta varios testimonios de abuso y violencia hacia los cristianos, tanto hombres como mujeres. Un hombre, por ejemplo, “fue colocado dentro de una jaula en un centro de detención preventiva”. “Había barras de acero en los cuatro lados que se calentaban con electricidad. Me senté allí durante 12 horas, hasta que me desmayé, y seguí orando a Dios para que me salvara”, explica.

Algunas mujeres fueron obligadas a tener abortos en los que los bebés nacidos vivos fueron asfixiados hasta la muerte. “Las madres fueron obligadas a reanudar el trabajo manual al día siguiente del aborto y sin medicamentos ni descanso”, dice el informe.

Educación antirreligiosa

Los investigadores también detallaron “cómo los entrevistados habían sido educados activamente con una formación antirreligiosa desde los cuatro años”. Mientras que el budismo y el cheondoísmo se explican como cuestiones de interés histórico, más que como religiones, el cristianismo ha sido objeto de atención dentro del sistema de escuelas públicas”.

“Varios entrevistados hablaron de libros de texto que contienen secciones sobre misioneros cristianos y que enumeran supuestas malas acciones, como la violación, chupar sangre, sustracción de órganos, asesinato y espionaje”, añaden.

Reino Unido: “Es prioritario defender el derecho de libertad religiosa para todos”

KFI cree que “las conclusiones contenidas en este informe serán motivo de preocupación para la comunidad internacional”, porque “representan un peligro no solo para Corea del Norte, sino para el principio común de que todo ser humano nace libre e igual en dignidad y derechos”.

Lord Ahmad de Wimbledon, el representante especial del primer ministro del Reino Unido para la Prevención de la Violencia Sexual en los Conflictos y ex-enviado especial para la Libertad Religiosa, ha informado de que dos entidades involucradas en la administración del sistema penal de Corea del Norte enfrentan sanciones bajo el nuevo régimen de derechos humanos globales del Reino Unido.

Lord Ahmad también ha destacado que “defender el derecho de la libertad religiosa para todos es una prioridad para la Oficina de Relaciones Exteriores, Commonwealth y Desarrollo”. “El nuevo informe de KFI contiene relatos inquietantes de violaciones de las libertades en Corea del Norte, y lo consideramos una contribución valiosa para garantizar que las violaciones de derechos humanos en Corea del Norte se documentan con fines de responsabilidad y disuasión”, ha remarcado el diplomático.

El director de comunicaciones de Puertas Abiertas en Asia, Jan Vermeer (seudónimo), también ha valorado de forma positiva el informe de KFI. “A menudo pensamos en Corea del Norte como un país extraño gobernado por una saga de dictadores locos. Pero se trata de personas muy inteligentes, que no han dejado ningún espacio para ningún tipo de religión porque eso daría libertad de pensamiento a las personas”, señala.

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