¿Qué significa “completar lo que falta de las aflicciones de Cristo”?

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El libro de Colosenses puede ser desconcertante. En esta carta, Pablo se refiere a Jesús como “el primogénito de toda creación” (Col 1:15), habla sobre “la circuncisión de Cristo” (Col 2:11), hace referencia a prácticas de adoración extrañas (Col 2:1823), y menciona su epístola desconocida a Laodicea (Col 4:16), solo para mencionar algunos pasajes complicados.

Pero uno de los versículos más difíciles del libro es Colosenses 1:24: “Ahora me alegro de mis sufrimientos por ustedes, y en mi carne, completando lo que falta de las aflicciones de Cristo, hago mi parte por Su cuerpo, que es la iglesia”.

¿Qué pudiera faltar de las aflicciones de Cristo? Y en dado caso, ¿cómo podría Pablo completarlas?

Una diversidad de opiniones

Este versículo fue usado para apoyar la doctrina católica romana del tesoro de méritos antes y después de la Reforma Protestante (pudiéramos llamarle la postura salvífica). Aunque los eruditos católicos romanos ya no abogan por esta postura, cientos de teólogos a través de los siglos han tratado dar sentido a este versículo en otras maneras.

El reformador Juan Calvino provee una de las respuestas más largas a esta postura salvífica de Colosenses 1:24. Podemos llamar a su interpretación la postura de la unión mística. El entendimiento de Calvino de lo que significa “completando lo que falta de las aflicciones de Cristo” en gran manera depende de la unión mística de los creyentes con Cristo:

“Como, por lo tanto, Cristo ha sufrido una vez en su propia persona, también sufre diariamente en sus miembros, y de esta manera se llenan esos sufrimientos que el Padre ha designado para su cuerpo mediante su decreto”.

Hasta 1950, la interpretación de Calvino fue una de las más comunes entre pastores y teólogos protestantes. Estos intérpretes frecuentemente se basaban en la historia de la conversión de Saulo en Hechos 9:4, donde Jesús le pregunta especialmente: “¿por qué me persigues?” (no “¿por qué estás persiguiendo mi iglesia?”).

Aunque útil en algunos sentidos, la postura de la unión mística se ve en falta. El problema principal es que, aún si Pablo estuviera hablando de cómo Jesús continúa sufriendo al lado de cristianos sufrientes, ¿en qué sentido puede Pablo “llenar” o “completar” estos sufrimientos místicos? ¿Por qué pareciera que Pablo tiene en mente una cantidad clara y específica de sufrimientos?

Como resultado de estas deficiencias, otra interpretación surgió en 1950 y se ha convertido en la interpretación común entre los comentaristas de hoy. Llamaremos a esta la postura de las aflicciones mesiánicas. Esta interpretación, basada en unos supuestos paralelos en la literatura judía, afirma que la iglesia necesita llenar una cierta cuota de sufrimientos antes del regreso de Jesús. Y esta cantidad de sufrimiento está siendo compensado por hombres como Pablo, que se esforzó y absorbió más que su justa medida de esos sufrimientos.

Pero esta postura también tiene problemas. Primero, parece arrogante y erróneo de parte de Pablo afirmar que su ministerio misionero en gran manera absorbe las aflicciones apocalípticas, así como aquellas descritas por Jesús (ver Mt 24-25). Segundo, el pasaje parece indicar que los sufrimientos de Pablo son de beneficio inmediato para los creyentes de Colosas, una afirmación extraña para un sufrimiento que está orientado al final de los tiempos. Tercero, muchos de los supuestos paralelos en la literatura judía no encajan bien con la fecha o concepto que Pablo usa. 

Así que, ¿qué quiere decir este versículo?

Una mejor alternativa

Un nuevo consenso ha estado surgiendo durante la última década que define el significado específicamente en términos de las misiones; una interpretación más útil y contextual del pasaje, a mi juicio.

Cuando vemos el contexto, Pablo sigue diciendo: “De la cual [la iglesia] llegué a ser ministro, según el plan que Dios me encomendó para el bien de ustedes, de anunciar cabalmente la palabra de Dios” (Col 1:25, RVC). Aquí Pablo usa la idea de “completo” otra vez. Él “completa” las aflicciones de Cristo (Col 1:24) y hace que la Palabra de Dios sea “cabalmente” anunciada. ¿Cuál es la conexión?

La conexión es la misión. Pablo está diciendo que él está llevando a cabo su misión dada por Dios hacia los gentiles. Y en llevar a cabo esa misión, él está haciendo que el mensaje sea completamente conocido geográficamente, llevándolo hasta los confines del mundo que le era conocido y estableciendo un puente del evangelio a través de todo el imperio.

¿Qué quiere decir cuando habla de “lo que falta”? Lo que falta es la brecha de sufrimientos entre el alcance actual del evangelio y los sufrimientos necesarios para establecer la presencia del evangelio entre todos los gentiles, haciendo un paralelo entre la propia misión de Jesús de traer el evangelio a los judíos (ver el mismo lenguaje de “ministro” y “plenitud” en Ro 15:81619).

Lo que ‘falta’ es la brecha de sufrimientos entre el alcance actual del evangelio y los sufrimientos necesarios para establecer la presencia del evangelio entre todos los gentiles

Entonces, ¿cómo llena Pablo lo que hace falta? Respuesta: llevando el mensaje del evangelio hasta el corazón del imperio Romano.

¿Y cómo esos sufrimientos pudieron haber sido por su causa? Respuesta: los sufrimientos de Pablo han beneficiado tanto a los gentiles en un sentido amplio (como es visto en el alcance expansivo del mensaje, Col 1:6a), así como también a la iglesia en Colosas específicamente (como es visto en su apego al evangelio, Col 1:6b-8).

¿Y entonces qué?

Si te estás involucrando y uniendo a Dios en su misión de buscar adoradores para Él, experimentarás alguna medida de sufrimiento o dolor. Eso es lo que significa unirse a Él en llevar el evangelio hasta los confines de la tierra. Esto puede ser tan sencillo como el malestar relacional o la dificultad de tratar de compartir tu fe; puede ser tan extremo como poner en riesgo tu vida o mudar a tu familia a un lugar donde pocos han escuchado el nombre de Jesús.

El otro lado de la moneda es que si actualmente te encuentras lo más cómodo que has estado, entonces es posible que no te hayas unido a Dios en su misión de hacer avanzar el evangelio. Cuando tú, como Pablo, ves tu historia misionera dentro de la historia misionera de Dios en Cristo, descubrirás un nuevo poder y un mayor propósito al involucrarte con aquellos que están lejos de su Hacedor.

Y, por más extraño que parezca, tú también completarás lo que falta de las aflicciones de Cristo.


Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por Equipo Coalición.

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