¿Qué tiene que ver Cristo con Oseas 11:1?

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“¿Te puedo llamar? Estoy teniendo una crisis de fe y creo que puedes ayudarme”. Me han hecho este tipo de solicitudes antes, incluyendo extraños, porque he escrito mucho sobre la confiabilidad de la Biblia. Esta solicitud en específico, sin embargo, fue completamente inesperada. “Soy un judío mesiánico. Es posible que hayas escuchado de mí, así que no voy a usar mi nombre verdadero, o el nombre de mi organización que estoy seguro has escuchado”.

La preocupación del hombre era la profecía sobre Jesús. Él había creído años atrás porque había escuchado a un orador explicar lo improbable que era que más de 200 profecías dadas por diferentes autores del Antiguo Testamento durante muchos siglos se cumplieran en un solo hombre, Jesús de Nazaret, a menos que Él haya sido el verdadero Mesías de Israel enviado del cielo. Con el tiempo, descubrió que este número era considerablemente exagerado, y que muchos de los pasajes que los escritores del Nuevo Testamento citan eran predicciones que tenían un cumplimiento provisional en los tiempos del Antiguo Testamento. Aún así, habían otras profecías a las cuáles él se aferró, y había estudiado mucho sobre el concepto del cumplimiento múltiple.

“¿Pero qué sucede con pasajes como Mateo 2:15?”, preguntó. “Eso ni siquiera es algún tipo de predicción. No hay verbos conjugados en futuro, solo un verbo en pasado”. Él se refería a la cita de Oseas 11:1 que hace Mateo: “Cuando Israel era niño, Yo lo amé, y de Egipto llamé a Mi hijo”. Mateo cita este pasaje en el contexto de la huída de José y María a Egipto cuando Herodes estaba tratando de matar al niño Jesús. Por ende, la familia santa regresaría a Israel después de la muerte de Herodes, “desde Egipto”.

Mi compañero de conversación había leído sobre “tipología”, la antigua práctica Judía y Greco-Romana de ver asombrosos patrones de actividad repetida a través de la historia que fueron atribuidos al diseño intencional de Dios o de los dioses. Pero, ¿cómo entendía yo que funcionaba la tipología en este caso?

¿Tenía que saber Oseas que él estaba haciendo una predicción futura con su declaración en pasado? ¿Era esto sensus plenior, un significado más profundo del pasaje que solo Dios conocía? Este hombre no podía ver nada a lo cual Oseas 11:1 estuviese haciendo referencia más allá del éxodo, cuando Dios sacó a Israel como pueblo fuera de Egipto. De hecho, la primera mitad del versículo aclara la conexión (“Cuando Israel era niño, Yo lo amé”). Y si esto era sensus plenior, debía haber sido completamente desconocido. Y, ¿qué fundamento podría producir esto para la creencia cristiana?

Le expliqué que no creía que la tipología requiriera uno de esos enfoques. En vez, el creyente veía en el judaísmo, en la mano providencial de Dios que guía toda la historia, un patrón recurrente de su obrar, particularmente en momentos claves de salvación. Tales patrones eran entendidos como una forma en la cual Dios revelaba que Él estaba orquestando la redención del mundo.

Si uno quisiera expresarlo en términos de probabilidades, uno pudiera preguntar: ¿cuál es la probabilidad que, de la misma manera que Dios sacó a los israelitas de Egipto cuando Él estableció el antiguo pacto, Él sacaría al Mesías de Egipto cuando Él estableciera el nuevo pacto? Un judío del primer siglo debía percatarse que esto era mucha coincidencia para ser otra cosa que el verdadero Dios vivo revelando su mano en ambos eventos.

Cómo funciona la tipología

La existencia de tipología en la profecía bíblica está destinada a fortalecer nuestra fe, ya que vemos la mano soberana de Dios tejiendo patrones en la historia humana

Claro, Mateo no escogió Oseas 11:1 al azar. Se refiere, después de todo, a Israel como “el hijo de Dios”. Los creyentes veían la salvación provista por Jesús como un nuevo rescate de la esclavitud, un nuevo éxodo. Ellos veían a Jesús como el que estableció el nuevo pacto profetizado por Jeremías (una predicción directa), que era mejor que el pacto hecho con Israel cuando Dios los saca de Egipto (Jr 31:31-34).

De hecho, Mateo enfatiza las muchas maneras en que Jesús recapitula la historia de Israel, incluyendo resistir la tentación cuando Israel repetidamente había sucumbido ante ella. Los 40 días que Jesús pasó en el desierto estaban con probabilidad destinados a ser un paralelo de los 40 años de Israel divagando en el desierto (Mt 4:1-11). Así que era natural para Mateo ver, en Oseas 11:1, otra manera en la que Jesús siguió las pisadas de Israel.

El contexto inmediato de Mateo 2:15 nos recuerda que las Escrituras Hebreas habían utilizado tipología antes del tiempo de Cristo. En el versículo 18, Mateo cita a Jeremías 31:15: “Se oye una voz en Ramá, lamento y llanto amargo. Raquel llora por sus hijos; rehúsa ser consolada, por sus hijos que ya no existen”. Aunque el contexto de Jeremías 31 aclara que eran madres israelitas llorando sus jóvenes que fueron llevados al exilio a Babilonia, Jeremías personifica la colectividad de mujeres como Raquel, la esposa de Jacob de más de un milenio atrás.

Raquel misma, entonces, podía ser vista como llorando desde su tumba cuando toda su familia tuvo que salir de Canaán a Egipto para poder sobrevivir (Gn 42-50), y otra vez cuando sus niños fueron asesinados por el faraón de Egipto cuando Moisés nació (Éx 1:8-2:10). Jeremías vio la deportación a Babilonia como otra instancia de este patrón. Y ahora Mateo ve aún otra ocasión para el lamento materno en Israel, cuando las madres de los bebés masacrados en Belén y sus alrededores lloran sus pérdidas.

Lo mismo es cierto de Oseas 11:1. Mateo no ve a Oseas 11:1 como una predicción que se está volviendo una realidad. En vez, él compara el evento de la vida de Jesús al Antiguo Testamento, y él ve un patrón. En este caso, un patrón de Dios llamando a su amado hijo fuera de Egipto.

No hay razón para perder la fe

Le expresé a la persona que me llamó por teléfono que todo esto era común y estaba claro en el mundo de Jesús. Solo tenemos que tener pendiente no explicarlo por más de lo que realmente es. Él estaba agradecido de nuestra conversación y parecía sentirse más tranquilo.

¡La existencia de tipología en la profecía bíblica no es algo por lo cual perder la fe! Al contrario, este tipo de conexiones providenciales están destinadas a fortalecer nuestra fe, ya que vemos la mano soberana de Dios tejiendo patrones en la historia humana.


Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por Equipo Coalición.

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