“La vacunas disponibles no son las más eficaces que se pueden obtener, pero pueden reducir los contagios”

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España comienza a administrar vacunas contra la Covid-19 el 27 de diciembre, si todo sigue según lo previsto en la actual hoja de ruta, después de que la Agencia Europea del Medicamento haya dado el visto bueno al inoculado de Pfizer y BioNTech. El Ministerio de Sanidad ha publicado un documento donde se explican cuáles son los grupos de población prioritarios a la hora de comenzar a inyectar; residentes y personal sanitario y sociosanitario de residencias para personas mayores, y profesionales sanitarios y sociosanitarios de primera línea, sobre todo.

En el documento, además, Sanidad también remarca que “la vacunación frente a la Covid-19 será voluntaria” y puntualiza que se creará un “Registro de vacunación” donde dejar constancia de las personas que rechacen inyectarse la vacuna “con la finalidad de conocer las posibles razones de reticencia en diferentes grupos de población”. De hecho, hasta hace unas semanas, según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), un 47% de la población no estaba dispuesta a vacunarse “inmediatamente”. Un escenario que ha cambiado ante el anuncio de la llegada de la patente de Pfizer y BioNTech, ya que ahora, según el último barómetro publicado por el CIS, el grupo de reticentes habría descendido hasta el 28%.

Si bien el proceso de investigación para conseguir la vacuna ha despertado debates serios, y que implicaban otros ámbitos además del científico y el sanitario, como el del uso de tejido de un feto abortado en el desarrollo de la fórmula o la propuesta de experimentar con la población de un determinado continente, también se ha visto afectado por la difusión de rumores y bulos que han cobrado protagonismo en el marco de la pandemia. “Los plazos que se están dando no son normales en ciencia, pero no hay nada normal en este año”, explica Daniel Fernández, un evangélico que trabaja como investigador del Centro Nacional de Biotecnología de España.

“Nunca ha habido un esfuerzo global tan grande en una investigación”

Aunque reconoce que “se han acortado los plazos de los ensayos clínicos solapando las fases entre sí y evaluando los resultados según se obtenían”, Fernández destaca como positivo el esfuerzo realizado. “Apenas ha pasado un año desde que se conocieron los primeros casos de este nuevo virus y ya se sabe bastante acerca de su biología y de la respuesta inmune que generamos para luchar contra él”, asegura el investigador.

La desconfianza en determinados sectores de la población respecto a la vacuna, considera Fernández, es una cuestión de “equilibrio de miedos”. Al virus, por una parte, y a la vacuna como algo todavía desconocido, por otra. Sin embargo, dice el investigador, puede resultar de ayuda ver las respuestas favorables que se están produciendo en otros países, en general, y el hecho de que esté resultando segura. “Sería muy positivo ver si esa reducción de la población reticente a vacunarse se produce también en la iglesia”, señala en relación a los últimos datos del CIS.

#A1c#[photo_footer]Las primeras vacunas no son las definitivas, sino que marcan el camino para un perfeccionamiento de la fórmula. / Markus Spiske, Unsplash CC[/photo_footer]

“Los resultados de las fases clínicas sugieren que las vacunas de Pfizer, Moderna y Oxford/AstraZeneca pueden ser útiles para prevenir la infección y que no haya efectos secundarios complicados. Es muy bueno tener ya varias vacunas disponibles para poder inmunizar a la gente cuanto antes. Probablemente no sean las vacunas más eficaces que se podrían conseguir, pero sí pueden reducir el número de personas infectadas y, especialmente de fallecidos”, explica Fernández.

El investigador reconoce que “hay algunas cosas que no sabemos de momento: cuánto durará la inmunidad que producen estas vacunas, en qué se diferenciará de la inmunidad natural que producen quienes han pasado el virus o si se bloquea por completo la transmisión de la infección”. “Falta mucho más por descubrir del Sars-CoV-2, y cuanto más sepamos se podrá diseñar una mejor vacuna. Sin embargo, no creo que estas primeras vacunas supongan un riesgo especial en cuanto a seguridad ya que son bastante sencillas en su funcionamiento y es difícil pensar que vaya a haber complicaciones más allá de reacciones alérgicas”, subraya.

España continúa desarrollando dos fórmulas de vacunación

El pasado mes de junio, el ministro de Ciencia e Innovación, Pedro Duque, aseguraba que en España habían cinco investigaciones “candidatas” a convertirse en “vacuna eficaz”. Fernández apunta que en el Centro Nacional de Biotecnología ahora mismo se están desarrollando dos fórmulas que “se encuentran en un punto similar: comenzando las últimas fases de la experimentación en animales”. “Una de ellas se encuentra más avanzada y se prevé que empiece su primera fase clínica en el primer o segundo trimestre de 2021”, explica el investigador.

“La segunda también comenzará ensayos clínicos a lo largo del año que viene. Esta es la más interesante”, destaca Fenrández, “porque es la más completa”. “Podría generar una respuesta frente a muchas proteínas del virus y amplificar su efecto. Esto hace que estas vacunas en investigación sigan siendo relevantes a pesar de llegar más tarde”, añade.

La cuestión de las proteínas es importante y hasta ahora ha centrado parte de los esfuerzos en investigación. En agosto, dos científicos estadounidenses publicaban la conclusión de su trabajo apuntando a la proteína de la nucleocápside como elemento facilitador de la rápida propagación del virus. Ahora, otro grupo de investigadores estadounidenses han descubierto que la proteína de la transemembrana 41 (o TMEM41B) es fundamental para generar una capa externa que protege el material genético del virus mientras se replica en el interior de una célula infectada, lo cual permite avanzar en el trabajo de bloqueo contra el virus.

El dilema continuado del suministro de la vacuna

Otra de las cuestiones relacionadas con la vacunación, al margen del ámbito sanitario y científico, es el de la distribución de la vacuna. Hasta ahora, un grupo de ONG y entidades internacionales ha denunciado el acaparamiento que algunos países ricos están realizando de las existencias, mientras que otros países no podrán acceder a ellas hasta 2022.

“También se puede ser egoísta hasta pensando en lo colectivo”, lamenta Fernández. “Pensar en mi colectivo en vez de en el tuyo”, dice. “Si algo debemos aprender de todo este año es que solo siendo generosos y pensando en el bien de todos, podemos salir de esta. De nada sirve acaparar las vacunas en Europa si el resto del mundo sigue siendo vulnerable y el virus campa a sus anchas. Ya hemos presenciado el regreso de algunas enfermedades que se consideraban erradicadas en España. Necesitamos un esfuerzo similar al que logró la erradicación de la viruela”, remarca el investigador.


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