Mujeres liberadas

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En estos tiempos existen montañas de artículos y libros, además de multitud de argumentarios sobre la emancipación de la mujer. Hay que reconocer que muchos de esos artículos son realmente brillantes y razonablemente reivindicativos, pero muchos otros están impregnados de un color lila oscuro más antimasculinos que reivindicativos sobre los derechos inalienables de las mujeres y en muchos casos con ticks totalmente masculinizados y esto lamentablemente desacredita el verdadero espíritu del feminismo no revanchista, me refiero al feminismo sin postureos ni proclamas inflamadas por el resentimiento e incluso por el odio en muchos casos.

Todavía queda mucho camino por recorrer respecto a la igualdad sobre los derechos y las conquistas pendientes de las mujeres, todavía existen brechas importantes para alcanzar una justa paridad en los diferentes ámbitos de la vida social y laboral. Pero también es importante desmarcarse del discurso extremista alentado por consignas políticas capitalizadas por la izquierda libertaria y por el movimiento lésbico LGTBI que es profundamente revanchista y eso no aporta soluciones para tod@s las mujeres sino que entorpece avances importantes para el necesario consenso social.

Pero también existe el otro movimiento feminista más mesurado, pero no menos valiente y reivindicativo respecto al rol de la mujer y sus legítimas aspiraciones en una sociedad democrática. Este es el movimiento de Jesús para las mujeres auténticamente emancipadas por el manual de vida del Reino de Dios. Jesús fue y sigue siendo el gran libertador de las oprimidas y es el mayor revolucionario contra los convencionalismos sociales discriminatorios sin invocaciones políticas de ningún tipo.

En cuanto a su acercamiento a las mujeres de su época y su gran sensibilidad hacia todas ellas, resulta muy valiente además de sorprendente como fueron los conocidos casos entre muchos otros, de la mujer samaritana una autentica proscrita de la sociedad y también el caso de la mujer sorprendida en acto de adulterio que estaba sentenciado con la pena de muerte. El Maestro rompió los estigmas sociales hacía la mujer sin grandes alardes ni estridencias, solo con su característica dulzura y su amorosa compasión que conquistaba el corazón de las personas. Por cierto durante su ministerio público había un grupo de mujeres que siempre acompañaban a Jesús y le servían voluntariamente.

Nuestras iglesias evangélicas están compuestas en un sesenta y cinco por ciento de mujeres a cual más valiosa. El sacerdocio universal de todos los creyentes coloca a la mujer en la misma condición que los hombres funcionalmente, este es uno de los valores primordiales de las Escrituras y de la Reforma protestante que debe ser puesto en valor sin complejos.

No debemos de confundir los diversos roles y funciones en el Cuerpo de Cristo con una cuestión jerárquica y servil que no representa al espíritu de Cristo en modo alguno.

Espacio me faltaría para incluir infinidad de citas bíblicas y de argumentos pertinentes para describir la enorme importancia y eficacia del ministerio de la mujer en nuestras iglesias locales.

Mi declaración final solidaria, es que Dios bendiga a las mujeres cristianas del mundo entero. ¡Me declaro un verdadero fan de las mujeres del Reino!


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