Los evangélicos en Sri Lanka denuncian “la impunidad” del discurso de odio en el país

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La Alianza Cristiana Evangélica Nacional de Sri Lanka (NCEASL, por sus siglas en inglés) ha publicado un informe en el reportan hasta 103 casos de discurso de odio en diferentes mensajes publicados en redes sociales contra varias minorías religiosas del país, sobre todo los musulmanes y los cristianos, entre los meses de marzo y junio de este año.

Con el título Discurso de odio en Sri Lanka durante la pandemia, y realizado en el marco de la iniciativa ‘Minority Matters’ (las minorías importan), el documento analiza aquellas publicaciones en redes sociales, medios de comunicación, blogs y otros sitios web, que “demonizan al otro religioso”. “Aunque la pandemia ha tenido un impacto sobre la forma en la que se utilizaba el discurso de odio durante este periodo y la manera en la que los sitios de internet han sido utilizado contra las minorías religiosas, el contenido también indica una continuación de los tipos de comentarios y publicaciones que se utilizaban previamente”, puede leerse en el documento, donde también se asegura que “las publicaciones analizadas reflejan tendencias previas a la pandemia sobre los ataques a las minorías religiosas en las redes sociales”.

Según la NCEASL, “Sri Lanka ha visto una escalada significativa en las tensiones étnico-religiosas durante los últimos diez años”. “El número de incidentes de crímenes de odio, incluyendo la violencia de motivación religiosa y el discurso de odio contra minorías religiosas, ha crecido, con los musulmanes y los cristianos evangélicos siendo los colectivos que reciben la mayoría de estos ataques”, añaden.

Los musulmanes, los más señalados

De las 103 publicaciones analizadas, el 58% están relacionadas con comentarios contra la población musulmana en Sri Lanka. “El discurso antiislámico ha crecido tras el fin de la guerra en 2009 y ha escalado aún más después de los atentados en la Semana Santa de 2019”, explican. Los cristianos, de diferentes confesiones, son el segundo grupo que ha recibido más ataques en la red durante el periodo de tiempo analizado por la NCEASL, con el 30% de los mensajes.

En el documento se desglosan los mensajes de odio en los dos idiomas oficiales de Sri Lanka. En el caso de los que están escritos en cingalés, el 79% están contra los musulmanes. Los que se han publicado en tamil, en cambio, tiene como destinatario los cristianos y la etnia tamil, en un 46% de los casos.

La publicación también se hace eco del caso de un pastor suizo que visitó Sri Lanka en marzo y ofició algunos cultos y ceremonias, y que al volver a Suiza fue diagnosticado como positivo. Lo que provocó el aislamiento de todas las personas que habían estado en contacto directo con él en la isla. “El incidente generó algunas publicaciones y comentarios atacando al pastor y a los miembros de la denominación evangélica a la que pertenecía. Uno de los comentarios se refería al pastor y a los miembros de su iglesia como ‘gérmenes que deben ser erradicados’”, señalan.

Recomendaciones a instituciones, redes sociales, medios y la sociedad

“Uno de los problemas de Sri Lanka ha sido la impunidad”, denuncian desde la NCEASL. “Fue un problema durante los 26 años de guerra civil donde se produjeron muy pocas investigaciones de violaciones de los derechos humanos. Y continúa siendo un problema después del fin de la guerra y la emergencia de un ambiente étnico-religioso volátil”, remarcan.

Es en base a este análisis que la entidad concluye su informe con una serie de recomendaciones a las instituciones y autoridades del país, cuya constitución obliga al Estado a dar al budismo “el lugar más destacado” y a “protegerlo”, al mismo tiempo que “asegura que los derechos de todas las religiones están garantizados”.

La NCEASL pide a la Administración que garantice el cumplimiento de la ley y la independencia de los cuerpos de policía y de la fiscalía general, cuyas actuaciones ya han cuestionaron en otra publicación en agosto de este año.

La entidad también pide el compromiso de las redes sociales, para rastrear las violaciones de derechos y monitorear las publicaciones, y de los medios de comunicación nacionales, para que reflejen la diversidad religiosa de una forma “adecuada” y no “difundan mensajes de odio”. También piden a la sociedad que participe, junto con las autoridades policiales y judiciales, en la investigación de los casos de discurso de odio contra minorías religiosas.

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